Ver la televisión, seguir un informativo o disfrutar de una serie debería ser posible para todas las personas. En los últimos años, la accesibilidad audiovisual ha dejado de ser un complemento para convertirse en un requisito esencial del servicio público y del mercado audiovisual.

El último informe de la CNMC sobre los planes de accesibilidad de los prestadores audiovisuales de ámbito estatal muestra que, entre 2023 y 2025, la accesibilidad ha avanzado de forma notable en España, impulsada por nuevas obligaciones legales y por el uso de tecnologías cada vez más sofisticadas.
Subtítulos: casi universales… y cada vez más automatizados
El subtitulado es, con diferencia, el servicio de accesibilidad más extendido. Hoy en día, prácticamente toda la programación de la televisión en abierto está subtitulada, con porcentajes cercanos al 100 % tanto en operadores públicos como privados.

Una de las grandes novedades de este periodo es el uso generalizado de sistemas automáticos basados en inteligencia artificial, que permiten subtitular en tiempo real. Para garantizar la calidad, muchos prestadores combinan estos sistemas con revisiones humanas y con estándares técnicos reconocidos.
Audiodescripción: más horas y mejor planificación
La audiodescripción —pensada para personas con discapacidad visual— también ha ganado terreno. Los canales públicos superan ampliamente los mínimos legales y los privados han incrementado de forma progresiva las horas semanales disponibles.
Además del número de horas, el informe detecta mejoras cualitativas: franjas horarias más accesibles, una programación más diversa y el uso de nuevas tecnologías, como voces sintéticas, que facilitan ampliar el servicio.
El principal reto sigue estando en algunos contenidos bajo demanda y de acceso condicional, donde la implantación es más desigual.
Lengua de signos: tecnología al servicio de la inclusión
Desde 2023, todos los canales de televisión en abierto cumplen las nuevas cuotas legales de lengua de signos. Pero el avance no es solo cuantitativo.

Gracias a soluciones como HbbTV, la lengua de signos se presenta de forma más flexible y visible, evitando su concentración en horarios de baja audiencia y mejorando la experiencia de las personas usuarias.
Webs y apps más accesibles
La accesibilidad ya no se limita a la emisión televisiva. Los prestadores han adaptado de forma generalizada sus páginas web y aplicaciones móviles a los estándares europeos, incorporando lectores de pantalla, navegación por teclado o subtítulos automáticos.
Esto resulta clave en un entorno en el que cada vez más personas consumen contenidos audiovisuales fuera de la televisión tradicional.
¿Y ahora qué?
De cara a los próximos años, los prestadores apuestan por mejorar la calidad de los servicios existentes y por seguir explorando el potencial de la inteligencia artificial. Entre las iniciativas más innovadoras destaca, por ejemplo, el desarrollo de informativos en lenguaje fácil, pensados para personas con discapacidad cognitiva.
El balance general es positivo: la accesibilidad audiovisual avanza y se consolida como parte esencial del sistema audiovisual. Aun así, el informe de la CNMC recuerda que el reto no es solo cumplir las cuotas, sino garantizar que los servicios sean realmente útiles, visibles y accesibles para todas las personas.
Toda la información está en el último informe de la CNMC.
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