Desde los inicios de la pandemia, ya no podemos viajar como solíamos hacerlo. La movilidad de las personas se ha limitado de forma drástica para evitar la propagación de la enfermedad. Lo vemos muy claramente en el sector ferroviario.

Caída drástica del volumen de viajeros

Las restricciones impuestas desde el principio del estado de alarma sobre la oferta, combinadas con la caída de la demanda asociada al confinamiento, tuvieron un gran impacto en el volumen de viajeros que usaron el ferrocarril para sus desplazamientos durante el mes de marzo. Según los datos del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana publicados el pasado 4 de mayo, en marzo el número de pasajeros de RENFE cayó un 54,5% respecto al mismo mes de 2019.

Esta caída de la demanda se reflejó en los ingresos del operador. Los servicios comerciales (LD Convencional y LD AVE) registraron una caída en sus ingresos del 17,7% durante el primer trimestre de 2020 en comparación con el mismo trimestre de 2019; mientras que los ingresos por venta de billetes de los servicios con Obligación de Servicio Público (OSP) cayeron un 18,8%, según información aparecida en prensa.

Impacto más suave en el transporte de mercancías

Sin embargo, las medidas tomadas desde el Gobierno para mitigar el impacto del COVID sobre la población no afectaron al tráfico ferroviario de mercancías, al considerarlo “servicio esencial”.

Así, la caída en marzo no fue tan acusada como en el segmento de viajeros: los trenes.km durante ese mes cayeron un 10,8% respecto a marzo de 2019. Esta reducción en tráfico ferroviario de mercancías se debió muy probablemente a la caída de la actividad económica en España por la crisis del COVID-19.

Medidas de reducción del tráfico ferroviario de viajeros de los servicios de Cercanías, Media y Larga Distancia

Como se puede observar en la tabla anterior, la reducción en los servicios de Media y Larga Distancia empezó siendo del 50%, y el 24 de marzo pasó a ser del 70%. Para el servicio de Cercanías, la reducción fue de al menos un 20% en horas punta, y del 50% en horas valle. A su vez, se pidió la máxima separación posible entre los pasajeros en aquellos servicios en los que el billete otorgara una plaza sentada. Esta última medida se tradujo en una reducción de ⅔ en el número de plazas ofertadas por tren.

Desde el 30 de marzo al 9 de abril, se limitaron las actividades no esenciales por Real Decreto-Ley. Por eso, el servicio de Media Distancia se ajustó a las necesidades específicas de la demanda, reduciéndolo lo máximo posible; y el servicio de Cercanías se ajustó hasta alcanzar niveles de prestación similares a los de fin de semana.

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