• Las cinco preguntas que nos planteamos sobre el taxi y las VTC

     • enero 24, 2019 • CNMC, Competencia, Transporte y postal • 17 Comentarios

    La CNMC acaba de publicar un informe (PRO/CNMC/003/18, aprobado el pasado 17 de enero) sobre el Real Decreto-Ley 13/2018 que modifica la normativa de los vehículos de turismo con conductor (VTC).

    Autorizaciones de taxi y VTC comparadas con otras variables (1995=100). Fuente CNMC

    Los VTC y los taxis prestan un servicio de transporte público discrecional de viajeros. Las diferencias entre ambos servicios vienen marcadas por los distintos requisitos de acceso y ejercicio de la actividad. Ambos están sujetos a regulación estatal, autonómica y local.

    En términos generales, en opinión de la CNMC, el marco regulatorio existente presenta restricciones que inciden negativamente en la prestación del servicio para los usuarios finales, en términos de mayores precios, menor calidad e innovación, menor oferta disponible y mayores tiempos de espera de los que resultarían en un entorno más competitivo. Ello lleva a plantearse estas cuestiones:

    ¿De verdad necesitamos un número limitado de operadores?

    Tanto los taxis como los operadores VTC están sujetos a autorización para el acceso al mercado y su número está regulado: numerus clausus para los taxis y ratio 1/30 respecto de las autorizaciones para los VTC.

    Determinar la cantidad óptima de licencias y autorizaciones es sumamente complejo, incluso aunque el sector público pueda evitar fenómenos de captura regulatoria. De hecho, no parece que el número de licencias y autorizaciones responda verdaderamente a las necesidades de los consumidores.

    El número de licencias de taxis no solo no ha aumentado, sino que se ha reducido en los últimos 25 años en España (de 72.072 a 69.792). Esto es poco coherente con, por ejemplo, la evolución de la población (aumento del 18%, de 39,6 millones a 46,7 millones), la renta per cápita (aumento del 40%, de 17.890€ a 25.291€) y la entrada anual de turistas extranjeros (aumento del 30%, de 33 millones a más de 75 millones). El incremento de autorizaciones VTC, fruto de la liberalización durante algunos años, solo ha supuesto un alivio parcial.

    La consecuencia es que taxis y VTC ofrecen servicios de peor calidad y extraen rentas superiores a las que obtendrían en competencia, a costa de los consumidores. Recientemente, la CNMC ha estimado que, en área metropolitana de Barcelona, cada taxi obtiene una renta extraordinaria de 5.083 euros al año y cada VTC, 2.041 euros al año.

    Autorizaciones de taxi y VTC comparadas con otras variables (1995=100)

    Autorizaciones de taxi y VTC comparadas con otras variables (1995=100). Fuente CNMC

    ¿Es realmente necesaria una compartimentación geográfica?

    La regulación limita la capacidad de los operadores de prestar el servicio VTC libremente en el territorio nacional. La normativa tradicionalmente ha impuesto a los VTC la obligación de prestar el 80% de sus servicios en la Comunidad Autónoma donde tienen la autorización, lo que no era ideal para la competencia, pero al menos les permitía operar ocasionalmente en otros territorios. La última reforma (el Real Decreto-ley 13/2018) ha eliminado de facto esta posibilidad, al exigir que todos los servicios se inicien en la Comunidad Autónoma de origen.

    La compartimentación geográfica segmenta el mercado, posibilitando que aparezcan de manera sostenida precios diferentes entre CC.AA. y dificulta que se aprovechen economías de escala que, en un entorno competitivo, llevarían a menores precios y mejores servicios para los usuarios. Impedir la movilidad geográfica de las VTC impide que estas ayuden a combatir los efectos negativos para los usuarios provocados por los “picos” de demanda, por razón de una feria empresarial, de las fiestas patronales de la localidad o del incremento del turismo en las épocas estivales.

    ¿Son razonables esas diferencias en cuanto a la libertad de precios y otras condiciones de prestación de los servicios?

    Los taxis deben aplicar tarifas fijadas administrativamente, ya sea tarificación fija o de máximos, mientras que los VTC se someten a precios libres. Esta diferencia evita que el taxi pueda competir en un factor tan relevante como el de los precios. Además, impide que los precios sirvan para ajustar oferta y demanda en distintos momentos temporales. Por otro lado, mientras que la regulación permite la contratación de los taxis en paradas, directamente en la calle y mediante la pre-contratación telefónica o mediante otra tecnología de comunicación, solo permite que los VTC puedan prestar servicio mediante la pre-contratación.

    ¿Qué cambia el Real Decreto-ley 13/2018?

    Algunos problemas del marco regulatorio actual se pueden ver agravados por las medidas incluidas en este RD-ley. Por un lado, una vez finalizado un periodo transitorio de 4 años, las actuales autorizaciones nacionales VTC dejarán de permitir prestar servicios en recorridos urbanos y solo podrán prestar servicios interurbanos. Por otro, los VTC dejarán de poder desarrollar parte de su actividad en Comunidades Autónomas distintas a la de origen.

    Estas nuevas restricciones incidirán negativamente sobre la calidad y el precio del servicio de taxis y VTC, al reducir la competencia, y no han sido convenientemente justificadas desde la óptica de los principios de necesidad y proporcionalidad, dentro de los cuales no pueden incluirse motivaciones de tipo económico.

    El RD-ley abre la puerta a que Comunidades Autónomas y entidades locales puedan regular más la actividad de VTC, lo cual puede llevar a diferencias notables según CC.AA. e, incluso, ciudades.

    ¿Qué recomienda ahora la CNMC?

    La CNMC recomienda abordar la situación pensando en los consumidores y usuarios. La regulación debe partir de un enfoque global de la actividad de transporte, englobando a taxis y VTC, y debe ser respetuosa con los principios de buena regulación económica. Solo así se beneficiará a los consumidores, usuarios y ciudadanos.

    El informe de la CNMC recomienda revisar algunos aspectos del RD-ley, que está tramitándose como proyecto de ley en el Congreso de los Diputados. Además, ofrece algunas orientaciones a las CC.AA. y a las entidades locales para mejorar la calidad de la regulación de taxis y VTC. Las recomendaciones más importantes del informe son:

    • Desarrollar normativa autonómica a la mayor brevedad para que puedan seguir prestándose servicios VTC urbanos en el futuro.
    • Evitar discriminaciones injustificadas entre taxis y VTC en materia de contratación, horarios y calendario, características de los vehículos, circulación y estacionamiento.
    • Flexibilizar la regulación del taxi, eliminando todas las restricciones que les impiden mejorar la calidad del servicio.
    • Revisar las restricciones al número de licencias de taxis y de VTC.
    • Posibilitar que, en el futuro, los VTC puedan prestar servicios no solo en su Comunidad Autónoma de origen de manera flexible.
    • Propiciar la máxima coordinación entre Administraciones y la buena regulación económica, con el fin de evitar mayor segmentación del mercado.

    17 Respuestas a Las cinco preguntas que nos planteamos sobre el taxi y las VTC

    1. Mar
      enero 28, 2019 at 13:22

      La CNMC recomienda no limitar ni eliminar la actividad de las VTC porque eliminaría la competencia, y yo me pregunto, ¿eliminar los taxis no supondría también eliminar la competencia?, porque de momento todas las medidas propuestas tanto por reguladores como por la CNMC van en ese sentido. Unos se quejan de que quieren expulsarlos de España. Y la realidad es que entre unos y otros poco a poco van matando a un sector y dejando a 100.000 familias en la ruina. Decir que delimitar temporalmente la precontratación supondría un aumento de precios en detrimento del consumidor tampoco es la conclusión a la que yo llego, teniendo en cuenta que el taxi es un sector regulado también en sus precios, por lo que dependerá de las administraciones públicas y no del mercado que se produzca ese aumento de precios, y las vtc si quieren competir deberán mantener los precios actuales, por lo que en ningún momento supondría un perjuicio para el consumidor.

      Otro factor a analizar sería la “eliminación” de la habitualidad que introduce el decreto Ábalos y contra la que está la CNMC. El taxi necesita una licencia urbana para hacer recorridos urbanos. Un 90% de los recorridos de las VTC son urbanos y no cuentan con esta habilitación. Desde el decreto Ábalos se les exigirá esta licencia, pero tienen un periodo de compensación de 4 años, ampliable a 6 o más para amortizar su inversión, hasta obtenerla, y mientras tanto pueden seguir realizando este servicio sin exigírseles lo que se le exige al taxi. Y todo esto también me sugiere nuevas preguntas… ¿por qué se indemniza a las VTC y no al taxi que es el que ve como realizan el mismo trabajo sin las mismas exigencias? ¿El que a uno se le exija una licencia y un examen y a otros no y realicen “el mismo trabajo” no supone una competencia desleal? ¿El que se pare a una VTC por la calle a mano alzada y se solicite el servicio por la aplicación dentro del coche no supone una competencia desleal, o es que la CNMC entiende que esto también es “precontratación”? (Esta escena se vive todas las noches de los fines de semana de Madrid). De ahí la demanda de los taxistas de definir y delimitar la precontratación, y que 300 metros no soluciona, sino que a mi parecer incita y da cobertura al incumplimiento de la norma. Si ves por la aplicación que hay un coche a menos de 300 metros lo paras a mano alzada y ya, lo conviertes automáticamente en taxi, además, como ya se puede pagar en efectivo no te molestas ni en pedirlo por la aplicación.
      Si no se elimina la habitualidad, no es lógico pensar que las VTC se van a concentrar en las grandes ciudades, como ya están haciendo, pero todavía a mayor escala. ¿O es qué la libre competencia es buena para las grandes ciudades pero no para las pequeñas?.

      Nadie está pidiendo que las VTC desaparezcan, por supuesto que el usuario tiene derecho a elegir, pero hay unas reglas del juego establecidas por los reguladores, y no por los taxistas, que unos cumplen y otros no. Lo que sí está claro que no favorecería al usuario es la ausencia total de reglas que unos proponen, porque estamos hablando de un transporte de pasajeros (=PERSONAS), y tiene que haber una seguridad jurídica y normativa detrás. Igual que se exige una capacitación para los conductores de autobús y de camión debe existir esa capacitación para aquellos que transportan personas, bien sea a través de un examen, CAP, revistas municipales…, por la seguridad y en beneficio del usuario debe existir esa regulación. y de hecho ya existe, el problema es que solo es exigible para unos, porque son dos servicios DIFERENTES. A día de hoy la única reglamentación que tienen que cumplir las VTC se basa en la precontratación, la realización de servicios en la comunidad que se les habilitó, la no captación en la calle, y el carácter interurbano de los servicios, y a diario se ve como incumplen sistemáticamente todos estos puntos. Pero… ¿tampoco esto es competencia desleal?.

      La liberalización total del sector, y el pasar a regirse por la ley de la oferta y la demanda en un sector como el del transporte de viajeros, eliminando al taxi, provocaría situaciones como la de que si tiene la necesidad de utilizar estos servicios, por ejemplo para ir al hospital una noche en la que se celebra un festival como el Madcool, pasen a facturarte por la carrera 160 euros, por eso el taxi es un “servicio público de interés general”, y por la situación de vulnerabilidad en que quedan los usuarios de esto servicios es por lo que FACUA, según he leído hace pocos días, ha procedido a denunciar a CABIFY en las 5 comunidades autónomas en que prestan sus servicios.

    2. Mar
      enero 29, 2019 at 10:33

      Se habla de crear un fondo para rescatar “recomprar” las licencias de taxi, y… ¿por qué no crean ese fondo para recomprar las licencias VTC que sobran y llegar al 1/30 que marca la ley?. Parece que las inversiones y negocios de unos pocos valen más que las de 100.000 familias, todo depende de en manos de quién estén esos negocios

    3. Fede
      enero 29, 2019 at 10:38

      Totalmente de acuerdo contigo.

      • Fede
        enero 29, 2019 at 10:40

        Totalmente de acuerdo contigo Mar

    4. JARM
      enero 29, 2019 at 11:46

      1. Muy interesante reflexión sobre un tema sobre el que la opinión pública carece de la información necesaria. La misión de las Autoridades de Competencia (la CNMC y las Autoridades Autonómicas de Competencia, que comparten una misma misión e idéntico objetivo) no es –como bien sabemos- la de regular, eso corresponde a los legisladores, pero sí ofrecer la perspectiva de la libre competencia y ofrecer pautas de buena regulación, que ha de ser necesariamente eficiente. Taxis y VTC deben poder convivir y cada una de ellas ofrecer a los consumidores y usuarios sus servicios en competencia, en un marco estable y de futuro que permita su pacífica convivencia y que sea el consumidor quien elija en función de sus concretas necesidades.
      2. La innovación es para ello esencial y no me refiero sólo a las nuevas tecnología. Valga un simple ejemplo. Un taxista que habla alemán con fluidez: a partir de este simple elemento y tras llevar en una ocasión al padre de un conocido deportista de esta nacionalidad se ha convertido en el prestador de este Servicio de referencia para su familia y su entorno. Aun dentro del actual marco legal ha creado un elemento diferenciador que ha hecho sus servicios atractivos para un grupo de clientes, que han mostrado sus preferencias por él. Queda mucho por hacer.
      Y 3. Debemos añadir que a pesar de que, como apunta un comentarista a este post también se ha incrementado en los últimos años el número de vehículos particulares, el taxi y las VTC representan, en muchas ocasiones la alternativa más eficiente para el consumidor. Dejémosle elegir y regulamos para que así sea y sea la libre iniciativa empresarial (los titulares de licencias de taxi y VTC son operadores económicos) innoven y computan por un mercado que existe y puede crecer si se permite que la sana competencia actúe y sea realmente efectiva.
      La sociedad que decide en libertad es aquella que está mejor informada y ello hará más difícil que el regulador se vea presionado y sitúe su perspectiva en su verdadera dimensión, la salvaguarda del interés general, que es el de todos.

    5. Mar
      enero 29, 2019 at 14:44

      Cierto, pero como he comentado antes para que haya libre competencia deben seguir todos las misma reglas del juego, y a partir de ahí competir, y en este caso no es así. Y vuelvo a decir que con esto no estoy pidiendo ni mucho menos la liberalizacion. En cualquier caso, en el resto de países europeos no tercermundistas las vtc estan reguladas, como se podia leer hoy en un articulo de El Mundo: tienen que volver a las bases, tienen regulada la precontratación…. y siguen operando en esos países sin ningún tipo de problema. No veo más motivación para poner líneas rojas que el favorecer a unos pocos.

    6. Mar
      enero 29, 2019 at 15:43

      Y no he dicho en ningún momento, o he debido expresarme mal si así lo ha parecido, que la CNMC regule. He dicho: “las medidas propuestas tanto por reguladores como por la CNMC” por las declaraciones que han hecho, las denuncias que han presentado… En cualquier caso no deja de ser una opinión no neoliberal bastante más informada que las que se escuchan y leen a diario.

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