Como ya hemos ido contando (en esta entrada y en esta) estamos actualizando la Guía de Contratación Pública y Competencia de 2011. Nuestro objetivo es            que los responsables de compras públicas tengan una serie de orientaciones para favorecer que en los concursos haya competencia y, al mismo tiempo, puedan prevenir y detectar posibles casos de colusión entre las empresas participantes.

Fuente: CNMC

Este proyecto de actualización de la Guía se ha proyectado por fases siguiendo el proceso natural del aprovisionamiento público: la planificación, la preparación, el diseño de la licitación, la adjudicación, la ejecución y la evaluación.

El pasado viernes publicamos un documento con el que concluimos el análisis de la primera fase y que recoge las recomendaciones generales sobre cómo abordar el proceso de planificación de las compras públicas como herramienta para fomentar la competencia y la eficiencia (nota de prensa y entrada en el blog). La CNMC insiste en la importancia planificar más y mejor debido a su influencia determinante para la realización de compras a través de procedimientos abiertos y competitivos.

Para el estudio y análisis de la actividad planificadora de las entidades públicas contratantes, hemos tomado como base las contribuciones a la consulta pública (en este enlace se pueden consultar las respuestas agregadas), las conclusiones de la jornada de debate organizada por la CNMC (el resumen de la misma puede consultarse en este post) así como el documento preliminar de trabajo que elaboramos como punto de partida -“La planificación como herramienta para impulsar la competencia y la eficiencia en el aprovisionamiento público”-.

Más de 60 contribuciones

Interesa especialmente la información recibida gracias a las 63 contribuciones a la consulta pública de los principales colectivos afectados por la planifiacion (sector público, empresa privada y expertos independientes o academia). El cuestionario sometido a consulta se dividió en tres bloques. A continuación, destacamos las principales conclusiones de las valoraciones recibidas:

  • Diagnóstico de la planificación: en términos generales los encuestados coinciden al considerar que la planificación de la actividad contractual no se realiza habitualmente por parte de los órganos de contratación (1,6 sobre 5), a pesar del fuerte consenso en su utilidad para controlar el gasto, evitar desviaciones y adoptar mejores decisiones (4,9 sobre 5).
  • Proceso de Planificación: existe un consenso generalizado en cuestiones como la necesidad de implantar un procedimiento interno de recogida de información para conocer las necesidades a satisfacer (4,6 sobre 5) o que se prioricen y clasifiquen dichas necesidades (4,4 sobre 5). Sin embargo, no hay postura unánime en relación con la implantación tanto de sanciones (3,3 sobre 5) como de incentivos por el cumplimento, o no, de la planificación establecida (3,7 sobre 5).
  • Impacto de la Planificación en la Competencia: los encuestados tienden a mostrarse de acuerdo en que una planificación adecuada de la actividad contractual evita que necesidades recurrentes y permanentes se liciten mediante procedimientos que limitan la concurrencia y la publicidad (4,5 sobre 5). Además, destaca la baja percepción de que una excesiva transparencia de la programación de las compras pueda elevar el riesgo de colusión en los procesos de licitación (2,3 sobre 5), especialmente entre las entidades sin ánimo de lucro (1,1 sobre 5) y las empresas privadas (1,2 sobre 5) que han contribuido a la consulta pública.
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