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Tomas Björnerbäck. Fuente: www.bjornerback.com

Este señor es Tomas Björnerbäck. Es sueco y es un ISP, un proveedor de acceso a Internet para sus vecinos de Umea, en el norte de Suecia. Un centenar de casas comparten una red de fibra óptica de 1 giga y cada vecino es propietario de su cable de fibra. El que quiera 100 megas tiene que hacer una inversión inicial de 2.000 dólares para conectarse a la red y pagar 10 euros al mes para mantener el servicio, tele por cable incluida. Si sólo se quieren 10 megas, la inversión inicial es de 1.650 dólares.

Ser propietario de la última milla de la red de fibra óptica no es una idea nueva, pero sí que ha reavivado el debate el documento publicado por Derek Slater y Tim Wu “What if you Could own your internet connection?”. y que han comentado, entre otros, Enrique Dans o Slashdot.

Ante la impaciencia de muchos por el lento despliegue de las redes de nueva generación, empiezan a surgir planteamientos imaginativos. En el de Slater y Wu, cada vecino es propietario del cable de fibra que transcurre por su vivienda hasta un espacio común. En ese recinto común, el propietario de la red sería toda la comunidad de vecinos. Desde ahí, la fibra ha de tenderse hasta un “Punto de Presencia Externo” o POP, al cual se conectarían los operadores que prestan el servicio.

"What if you could own your internet connection?" (Slater y Wu)

Fuente: "What if you could own your internet connection?" (Slater y Wu)

Hasta aquí, la parte fácil. Ahora, los problemas que se han planteado. ¿Cómo han de ser esas comunidades de vecinos dispuestas a hacer esta inversión? ¿Es un modelo sólo para zonas rurales o también funcionaría en las urbanas? ¿Funcionaría únicamente en zonas de nueva construcción? ¿Qué pasa si ninguna operadora está dispuesta a conectarse a esta red de la comunidad de vecinos para prestarle el servicio?

Esto es precisamente lo que ha sucedido en una comunidad de Ottawa, que intenta desplegar una red en unas 400 viviendas, pero que aún no han encontrado a ningún ISP dispuesto a darles servicio a los vecinos. ¿Qué pasaría en España?

Dejando de lado los modelos do-it-yourself, la extensión de la fibra óptica también puede contar con la participación de las administraciones públicas. La CMT ha hablado de varios modelos. El más sencillo es que las AAPP se limiten a coordinar los despliegues de fibra, para evitar obras, ganar tiempo y ahorrar costes.

Otro modelo, que requiere más participación por parte de las AAPP es que estas tiendan fibra oscura y cedan la gestión de los servicios a otras operadoras. Este es el modelo de la Red Asturcon o de algunos municipios franceses.

El tercer modelo: que las AAPP además de tender la red, gestionen los servicios. Además de otros modelos, basados en subsidios, como el Plan Avanza, del ministerio de Industria.

Algunos usuarios han planteado que quizás la alternativa está en redes Wifi o Wimax. Pero el post “Tienda su propia red Wimax en 10 fáciles lecciones” lo dejamos para otra ocasión.

Tenéis más información sobre «Nuevas fórmulas de acceso a la banda ancha» en Wikitel.

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