Un cliente de fibra óptica no aguanta un minuto para que empiece un vídeo en internet. De hecho, la inmensa mayoría ya se ha dado por vencida tras 10 segundos de espera. Todo lo contrario de un usuario de móvil, que parece entrenado en la disciplina de la paciencia.

Son datos llamativos extraídos de un estudio hecho a partir de las estadísticas del CDN Akamai (y sobre el que hemos leído en el blog de Benoît Felten). Ya sabíamos cuánto vídeo se consume en internet. Empezábamos a intuir cuánta paciencia tienen los usuarios que deben ver publicidad antes de que empiece su vídeo. Pero por fin sabemos qué nivel de tolerancia tienen al buffering, ese tiempo de espera hasta que arranca el vídeo.

Las conclusiones rápidas son 2:

  1. De paciencia no vamos sobrados
  2. La velocidad es adictiva

En el estudio de Akamai, realizado a partir de 23 millones de visionados de 6,7 millones de usuarios únicos, queda claro el bajo umbral de tolerancia a las esperas para que se cargue un vídeo.

«Los visitantes empiezan a abandonar un vídeo si tarda más de 2 segundos en empezar; cada segundo adicional de retraso provoca un aumento del 5,8% en la tasa de abandono».

Buffer vídeo
Como se ve en el gráfico, cuanto mayor es el ancho de banda, mayor es la impaciencia. El cliente de fibra óptica abandona mucho antes que el que trata de ver un vídeo desde el móvil, quizás porque este último ya asume que la capacidad de la banda ancha móvil será menor y se resigna al buffering.
La (poca) paciencia de los usuarios de vídeo supone un reto para las webs como Youtube, DailyMotion… pero también para los CDN como la propia Akamai o Limelight. Y en último término, para los operadores que quieran dar un servicio satisfactorio a sus clientes. «[El vídeo] ofrece una oportunidad para un engagement más largo y unas tarifas publicitarias más altas, pero también es un desafío hacerlo funcionar», resalta GigaOm.

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