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Después de casi siete años, parece que el número 1003 ha quedado desterrado del imaginario del personal para siempre. Ya  casi nadie se acuerda de que marcando aquellos cuatro dígitos te facilitaban el número de teléfono de un determinado abonado, restaurante o tienda. La desaparición de ese número está inevitablemente ligada a la liberalización del sector.

Al igual que ocurrió con otros servicios de telecomunicaciones, el de consultas telefónicas también se abrió a la competencia, concretamente en marzo de 2002. A partir de entonces, diversas empresas comenzaron a solicitar unos nuevos números cortos de cinco cifras: los 118xx, que poco a poco se fueron apoderando de un nicho goloso del mercado e hicieron que nos olvidáramos del 1003 para siempre. A día de hoy, unas 65 entidades están inscritas en el registro de la CMT, con su correspondiente 118.  Este tipo de consultas registró 17,43 millones de llamadas en el segundo trimestre de 2008, con unos ingresos de 25,41 millones de euros.

La pregunta obligada ahora es: ¿y qué tiene que ver la CMT con los 118? De nuevo, la clave está en la legislación. La norma que reguló estos nuevos servicios determinó que, entre otras funciones, la CMT actúa como una especie de intermediario entre los operadores que poseen la numeración de los abonados (aquellos que prestan el servicio telefónico disponible al público) y las entidades que ofrecen los servicios de consulta (118).

De esta forma, la CMT, a través de una plataforma informática  a la que se conectan (vía administración electrónica) las entidades que están inscritas para prestar estos servicios y los operadores que poseen la numeración de los abonados,  sumintra las bases de datos con la numeración a los proveedores de servicios de consulta de números de abonados (118), además de a las entidades que elaboran guías impresas y electrónicas  (como QDQ) y  a las que prestan servicios de llamadas de urgencia a través del número 112.

Cómo veis,  el papel de la CMT se ciñe a  intervenir en las relaciones entre los operadores y  este tipo de entidades. Sin embargo, nos ha llamado la atención que en el Reino Unido existen otras bases de datos, de las que se encarga una entidad que las gestiona en nombre de Ofcom (el regulador británico). Concretamente, The Telephone Preference Service Limited ofrece la posibilidad de que los abonados y las empresas den su número de alta en un registro con el fin de que las compañías de telemarketing no puedan, bajo ningún concepto, marcar sus números. Además de en el Reino Unido, según hemos leído hace unos días en una información publicada en El País, parece que en otros países también es frecuente la existencia de este tipo de listados.

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