Antenna-sunset. Foto cortesía de henning

Antenna-sunset. Foto cortesía de henning

 Todos queremos estar bien comunicados y para ello hacen falta antenas de telefonía móvil. Pero el skyline de la telefonía móvil del futuro puede que se parezca poco al que conocemos ahora. Dos ingenieros de la universidad de Princeton (EE UU),  están desarrollando una nueva infraestructura de telecomunicaciones que está basada en los dispositivos móviles. O sea, que tú y tu móvil (y el de cientos de miles de personas más) seáis la antena.

La idea, aún en fase muy embrionaria, pasa por diseñar un software que se instalaría en los teléfonos móviles para que ellos mismos actuasen de antenas emisoras, de forma que los distintos dispositivos pudiesen encaminar llamadas hasta permitir una comunicación extremo a extremo. A priori parece una alternativa dinámica, económica y funcional, aunque tiene sus peros, como casi todo. ¿Qué pasa en las zonas rurales o deshabitadas?, ¿qué papel jugaría en ambientes con muchas interferencias?.

Está claro que parece una buena opción para zonas urbanas donde proliferan los usuarios de móvil, pero la cosa se complica si nuestra llamada ha de atravesar alguna zona sin teléfonos móviles a la vista. Para acabar esos puntos negativos, el equipo de ingenieros de Princeton cree necesario el desarrollo de nuevas ideas matemáticas que apuntalen teóricamente las intervenciones tecnológicas. Ahí radica gran parte de la complejidad del sistema y por ello el proyecto tiene aún unos años de investigación por delante y unos cuantos millones de dólares de subvención de la Fuerza Aérea norteamericana. De momento, se queda en estudios matemáticos y simulaciones en Internet, con la colaboración de una red experimental denominada PlanetLab.

No es la primera experiencia que intenta buscar alternativas a las torres de telefonía. Hace algún tiempo ya oímos hablar de los llamados nodos sobre ruedas. En este caso la idea pasa por que los propios coches funcionen como antenas de telefonía móvil, instalando emisores en el techo o en los parachoques. El proyecto de la universidad de California pretende que los vehículos cuenten con unos nodos o puntos de recepción y emisión de señales que los conviertan en redes de comunicación. Bastaría con tener otros coches en red cerca del nuestro para poder estar comunicados. El problema surge, igual que en el proyecto de Princeton, en las zonas rurales o deshabitadas.

Está claro que todavía tendremos que convivir unos añitos con las torres de telefonía móvil pero, quién sabe, si en un futuro próximo desaparecerán de nuestro paisaje. De momento, podemos conformarnos con antenas estéticamente más agraciadas: las ha diseñado el arquitecto escandinavo, Thomas Sandell, y prometen adaptarse al paisaje o a cualquier zona urbana.

“Ericsson Capsule Site”, en Estocolmo

“Ericsson Capsule Site”, en Estocolmo

La “Ericsson Capsule Site” es una antena  que se convierte en un elemento llamativo o discreto, en función de lo que se requiera en cada momento.  Está concebida para poder ser personalizada con colores e iluminación en su exterior, y puede ser equipada con pantallas táctiles y espacios publicitarios.  La primera antena de estas características se colocó el pasado 17 de junio en Estocolmo (Suecia).

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